
Camiones descargando macadán en un sector, barro en el resto: el reclamo de un vecino que espera hace años
El sábado a la mañana se descargaban camiones de macadán frente a las vías del tren, en la zona del barrio Ferroviario. A pocos kilómetros, en el barrio Esperanza, los vecinos siguen tapando los pozos a mano. El Municipio había anunciado un mes antes un plan para 1.300 cuadras de ripio.
El sábado pasado, cerca de las dos de la tarde, un vecino del barrio Esperanza de Viedma mandó cinco audios a la redacción de El Puente Noticias. En el primero resume el motivo: quería mostrar "lo que es el abandono municipal durante años, y cómo sigue el abandono municipal".
Lo que denuncia es puntual, y no es que falte material. Es adónde va.
Esa misma mañana, según le avisó otro vecino, se estaba descargando macadán —el material con el que se consolidan las calles de tierra— frente a las vías del tren, en la zona del barrio Ferroviario. La foto que aportó muestra un camión con acoplado volcando material junto a una hilera de pilas ya descargadas, al costado de un camino de tierra, con viviendas de fondo. No es una pila olvidada de otro año: es una descarga en curso.
A pocos kilómetros de ahí, en el barrio Esperanza, no hay una sola carga. Y no es el único: el vecino habla en plural, de todo un sector de la ciudad que mira pasar los camiones sin que ninguno doble en su cuadra.
"Están acopiando en frente de las vías del tren macadán, y los barrios bajos y todo estamos sin macadán, con barro, sin que vengan a arreglar las calles", dice en el audio más largo. Y después: "los vecinos tapando los pozones, y ellos tirando macadán en frente de las vías del tren".
En otro audio, más corto, repite la misma idea con menos palabras: "Nosotros esperando macadán acá en el barrio y todo, qué barro. En frente del ferrocarril. Qué barro".
Dicho de otro modo: el material existe, está cargado en camiones y se está descargando en Viedma. La discusión no es si hay macadán. Es quién lo recibe.
Qué había prometido el Municipio, y cuándo
El reclamo no cae en el vacío. Tiene una fecha enfrente.
El 18 de agosto, Juan Domínguez —entonces por asumir como secretario de Desarrollo Territorial, Hábitat y Obras Públicas— anunció que el Municipio iba a intervenir alrededor de 1.300 cuadras de calles de ripio, con cuatro equipos de trabajo dedicados exclusivamente al mejoramiento vial.
Lo describió como algo más que un repaso. "No solamente será una pasada de motoniveladora o una peinada a la calle, sino que se prevé extraer unos 7, 8, y hasta 10 centímetros del material", explicó, con aporte de macadán y compactación posterior. El motivo que dio fue el clima: "Estamos teniendo un invierno muy llovedor que ha deteriorado muchísimo la infraestructura vial".
Domínguez asumió el 31 de agosto, en el recambio de gabinete que dispuso el intendente Marcos Castro, en reemplazo de Martín Calderón. Los equipos empezaron a trabajar el 1 de septiembre, por el barrio Santa Clara, donde además está prevista una de las etapas del plan de asfalto.
Desde entonces pasaron dos semanas. Al barrio Esperanza todavía no llegaron. A la zona de las vías, el sábado, le llegaban camiones.
Para el barrio Esperanza, el macadán no es una alternativa: es lo único
Hay un dato que vuelve más incómoda la espera. El barrio Esperanza no figura en la primera etapa del plan de asfalto: las 17 cuadras que se licitaron en julio, por 826.128.842 pesos, se reparten entre los barrios Don Bosco, Santa Clara, Don Zatti y Belgrano. Tampoco aparece en el listado calle por calle que el Municipio publicó el 11 de mayo para el registro de oposición.
Es decir: para sus calles, el macadán no es una opción de segunda mientras esperan el asfalto. Es la única herramienta disponible.
La cifra que explica por qué este reclamo se repite todos los inviernos la dio el propio intendente en julio, cuando se abrieron los sobres de esa primera etapa: "Viedma tiene más de 2.000 calles de tierra y poco más de 700 asfaltadas". Por cada cuadra asfaltada de la ciudad hay casi tres de tierra.
El resto del año, el mantenimiento se reparte por operativos. En marzo, el barrio Santa Clara recibió 35 cargas de macadán y trabajos sobre 18 cuadras. En mayo les tocó a Lavalle y Mi Bandera: 17 cargas, 20 cuadras. Son números que el propio Municipio difunde, y que dan la escala de lo que significa una carga de macadán para un barrio que espera.
El reclamo ya había llegado al Municipio
El vecino aclara que las fotos no las sacó él: se las pasó otro vecino, que le avisó que estaban descargando el material esa misma mañana.
También dice que no se quedó en la queja. Cuenta que le envió las fotos a la jefa de gabinete del Municipio, María Eugenia Serra, y que conserva la captura de pantalla que muestra que los mensajes fueron vistos.
Lo que este medio no puede afirmar
El Puente Noticias no pudo verificar de manera independiente a quién pertenece el material acopiado frente a las vías ni con qué destino está ahí. El vecino lo atribuye al Municipio, y en la foto el camión no lleva identificación visible. Existe al menos una explicación alternativa que conviene descartar antes de darlo por cerrado: sobre ese mismo corredor ferroviario se vienen ejecutando trabajos de renovación de vía, que también requieren acopiar material.
Esa aclaración no cambia el fondo del reclamo, que es verificable con el propio anuncio del Municipio: hace un mes se prometieron 1.300 cuadras y hay barrios enteros donde todavía no pasó nadie.
Esa es, justamente, la pregunta que el Municipio puede contestar en una línea: de quién es ese macadán, y cuándo le toca al barrio que lo está esperando.
Como en cada nota de este tipo, el espacio queda abierto: si el Municipio de Viedma quiere explicar el destino de ese acopio o el cronograma del plan de ripio barrio por barrio, El Puente Noticias lo publica completo.




