
Malvinas: crece la disputa por un megaproyecto de salmón que dividió a los isleños
Un plan para producir 50 mil toneladas anuales de salmón en las islas enfrenta a residentes por el posible impacto en la fauna marina. Habrá referéndum.
Un proyecto que divide a los kelpers
Las Islas Malvinas están atravesando una fuerte controversia por la propuesta de instalar salmonicultura industrial a gran escala en su territorio. El plan, impulsado por la empresa Unity Marine (formada por la pesquera local Fortuna y la danesa F-land ApS), busca producir 50 mil toneladas de salmón por año en 16 localidades del archipiélago.
Según consignó el diario The Guardian, se trataría del desarrollo industrial costero más grande en la historia de las Malvinas, y generó preocupación entre los cerca de 3.500 habitantes del archipiélago por su posible impacto ambiental.
Qué está en juego
La zona alberga krill, calamares, lobos y elefantes marinos, delfines, ballenas y cinco especies de pingüinos. Según el medio británico, el efecto sobre este ecosistema podría ser devastador.
Del otro lado, hay argumentos económicos: una evaluación citada por The Guardian estimó que incluso una producción menor, de 30 mil toneladas, generaría 35 millones de libras anuales y 133 nuevos empleos.
La oposición organizada
Salmon Free Falklands (SFF) es la agrupación de residentes que se opone al proyecto.
Sostienen que la información de los informes oficiales no fue verificada de manera independiente.
Sally Poncet, representante de SFF, advirtió sobre los riesgos de los desechos de salmón para la fauna marina.
Louise Cherrie, exintegrante de la autoridad ambiental de Tasmania y ahora asesora de SFF, expresó dudas sobre la capacidad del ambiente natural para soportar más actividad humana sin daños irreversibles.
Postura oficial y antecedentes
El gobierno isleño dice mantenerse neutral y sostiene que los estudios en curso buscan alimentar un debate informado, sin tomar partido. Sin embargo, persiste la desconfianza: en 2022, Unity Marine había desafiado judicialmente una negativa oficial al proyecto, lo que derivó en el actual proceso de consulta pública.
Qué sigue
El 7 de agosto comenzó un período de consulta abierta a toda la población. El proceso desembocará en un referéndum que definirá si el proyecto avanza o no, en lo que se perfila como un evento clave para el futuro económico y ecológico del archipiélago.




