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Música, deporte y una lucha compartida: la historia de una pareja de jóvenes ciegos en Viedma
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Música, deporte y una lucha compartida: la historia de una pareja de jóvenes ciegos en Viedma

María Luz Cacho y Luciano Ríos comparten discapacidad visual, pasión por la música y el deporte, y una vida en pareja en Viedma. Su mayor obstáculo hoy es conseguir trabajo para Luciano.

María Luz Cacho, viedmense de 29 años, y Luciano Rodrigo Ríos, oriundo de Moreno y de 25 años, forman pareja desde 2025 y conviven en un departamento de Viedma. Los unió la música: a fines de 2024 Luciano buscaba una voz femenina para una balada que había compuesto y así comenzó el contacto con Luz, hasta descubrir que ambos son no videntes.

Trayectorias con talento

Luz toca el piano desde los cinco años y desde los 17 se dedica al canto, con presentaciones junto a artistas como Nahuel Pennisi, Los Nocheros, Palito Ortega, Patricia Sosa y Los Auténticos Decadentes. También se desempeñó como copiloto de Rally, leyendo el trayecto en sistema Braille.

Luciano se inició en la música a los seis años y también jugó al fútbol para ciegos en "Las Pirañas" de Avellaneda, llegando a entrenar con la selección argentina "Los Murciélagos" hasta que una lesión de rodilla le impidió continuar. Actualmente compone música y le gusta el automovilismo, con un cuatriciclo propio.

El obstáculo del trabajo

Mientras Luz tiene un empleo estable, Luciano no logra conseguir trabajo pese a sus conocimientos de computación y su experiencia laboral previa. Según relató, atribuye esta dificultad a prejuicios de los empleadores hacia las personas con discapacidad visual.

Luciano contó que al presentar currículums percibe rechazo inmediato de parte de las empresas.

Aseguró que le dijeron que ciertos trabajos no son aptos por tener escaleras, pese a que la pareja vive sin inconvenientes en un primer piso con escalera.

Afirmó haberse inscripto en programas laborales sin resultados, y que le informan que el cupo de discapacidad ya está completo.

Para sostenerse económicamente, la pareja recurre a la venta de ropa y artículos de línea blanca.

Ambos coincidieron en que buscan demostrar que sus capacidades van más allá de la discapacidad visual, aunque reconocen que el camino hacia la independencia laboral sigue siendo cuesta arriba.

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