
Multitudinaria misa en Chimpay por el 140° aniversario de Ceferino Namuncurá
El obispo de Viedma, Esteban Laxague, encabezó el oficio religioso ante miles de peregrinos y pidió no ser indiferentes ante la vulnerabilidad social.
Una celebración multitudinaria
Chimpay volvió a convertirse en punto de encuentro para miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de Río Negro, otras provincias argentinas y Chile, en el marco de la Misa Central por el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino Namuncurá.
El obispo de Viedma, Esteban Laxague, encabezó el oficio religioso y centró su homilía en quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
El foco en los sectores más golpeados
Durante su mensaje, Laxague elevó una oración especial por distintos grupos:
Personas sin trabajo
Jubilados con ingresos insuficientes
Enfermos y familias atravesadas por violencia, adicciones y endeudamiento
Jóvenes con soledad, angustia y exclusión
El obispo llamó a no permanecer indiferentes frente a estos dolores, muchos de los cuales, dijo, permanecen en silencio y requieren del acompañamiento de toda la sociedad.
Justicia, pueblos originarios y compromiso social
Laxague planteó también la necesidad de avanzar hacia una sociedad con mayor justicia, políticas públicas inteligentes, lucha contra la corrupción y prevención para proteger a niños y adolescentes. Además, dedicó parte de su homilía a los pueblos originarios, cuestionando por qué siguen postergadas las respuestas para lograr su plena integración.
El legado de Ceferino
El obispo invitó a dejar de "mirar desde el balcón" y a comprometerse concretamente con quienes necesitan ayuda, bajo la consigna: "Mirada atenta, corazón sensible, manos solidarias". Una de las frases destacadas de la jornada fue: "La vida es hermosa cuando uno la hace para los demás".




