
La otra cara de la jubilación mínima: un vecino de Viedma que junta cartones para llegar a fin de mes
Carlos cobra el haber mínimo y desde hace 30 años junta cartón en Viedma. Hoy, con el precio actual, apenas cubre el combustible de su camioneta.
Una rutina de 30 años que cambió de sentido
En Viedma, un jubilado identificado como Carlos sale desde hace tres décadas a juntar cartón por comercios de la ciudad. Lo que antes era una fuente de ingresos considerable, hoy se convirtió en apenas un complemento simbólico de su jubilación mínima.
Carlos contó que recorre alrededor de ocho comercios en su camioneta y que junta entre 60 y 70 kilos de cartón en un buen día. Según explicó, el kilo se paga a 70 pesos, un valor que no cubre ni el gasto de combustible de su vehículo.
"No me alcanza ni para mí"
El hombre relató que hace 30 años la actividad era mucho más rentable: llegaba a juntar entre siete y ocho mil kilos por mes, tenía dos empleados que lo ayudaban a enfardar el cartón y contaba con una prensa propia. Con el correr de los años, esa estructura se desarmó y el negocio dejó de ser viable.
Cobra una jubilación mínima de 690 mil pesos.
El cartón que recolecta lo lleva a un predio de casi dos hectáreas, donde según dijo lo comercializan, aunque no conoce el destino final.
Pidió no ser filmado ni grabado y que no se revelaran demasiados datos personales.
Una actividad que ya no es económica, pero se sostiene
Pese a que la actividad ya no le representa una ganancia real, Carlos sigue saliendo porque, según explicó, le da una ocupación y una razón para recorrer la ciudad. "¿Y qué querés que haga?", respondió cuando se le preguntó por qué continúa pese a que no le resulta rentable.
Su historia refleja una situación que atraviesan buena parte de los jubilados de la región: haberes bajos, pocas posibilidades de conseguir otro trabajo a cierta edad y la necesidad de inventar changas o actividades informales para completar el mes.




