
Garitas, postes y árboles: el espacio público de Viedma se llena de carteles
Mobiliario urbano pensado para otros fines se transformó en soporte de anuncios de todo tipo, desde campañas solidarias hasta convocatorias, y compite con su función original de abrigo o sombra.
Un uso no previsto del mobiliario urbano
En Viedma, elementos como garitas de colectivos, columnas de alumbrado, árboles y estacionamientos de bicicletas se transformaron en soportes habituales para difundir mensajes de todo tipo. Lo que era mobiliario pensado para otra función hoy convive con carteles, cintas y anuncios pegados o atados en distintos puntos de la ciudad.
Qué tipo de mensajes aparecen
La variedad de contenidos que se pegan o cuelgan en estos espacios es amplia:
Campañas de salud
Pedidos solidarios por situaciones de salud de vecinos
Búsqueda de mascotas perdidas
Difusión de eventos religiosos
Convocatorias a movilizaciones
Ofrecimiento de servicios variados
La tensión con la función original
Más allá de la creatividad para aprovechar estos espacios, las garitas cumplen un rol concreto: resguardar a quienes esperan colectivos o taxis, tanto del frío invierno como del calor del verano. La proliferación de publicidad informal plantea un uso paralelo que no siempre es compatible con ese fin original, y que se volvió parte del paisaje cotidiano de la ciudad.




