
Diagnósticos de TEA en aumento: una psicóloga explica por qué crecen los casos detectados
Alexandra Beltrán, de Buraleo - Fundación Faro Patagonia, analiza el incremento de diagnósticos de autismo en niños y adultos, y remarca la importancia de la detección temprana.
Más diagnósticos, no más casos
El aumento en la detección del Trastorno del Espectro Autista (TEA) generó debate en los últimos años, impulsado también por figuras públicas que revelaron su diagnóstico en la adultez. La licenciada Alexandra Beltrán, coordinadora de Buraleo - Centro Integral Terapéutico de la Fundación Faro Patagonia, explicó en el programa El Radar (FM 105.5) qué hay detrás de este fenómeno.
Según la especialista, el crecimiento en las cifras no responde a una "aparición repentina" de la condición, sino a una combinación de factores:
Mayor conciencia social sobre el autismo
Más herramientas de detección temprana
Ampliación de los criterios diagnósticos
Aumento de la investigación científica
Mejor formación de los profesionales de la salud
Señales en la infancia
Beltrán detalló que en las etapas tempranas pueden observarse desafíos en la motricidad, la regulación emocional o la interacción con otros chicos. En los jardines, dijo, suele notarse cuando un niño no responde al llamado por su nombre o evita el contacto visual con sus referentes. Para la profesional, la detección temprana resulta clave para brindar apoyos adecuados.
El diagnóstico en la adultez
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el crecimiento de diagnósticos en personas adultas, que durante años quedaron fuera del radar porque las evaluaciones se concentraban solo en la infancia. Beltrán explicó que muchos adultos ocultaron durante años ciertas conductas para adaptarse socialmente, lo que derivó en ansiedad o problemas de salud vinculados al agotamiento.
Un patrón frecuente, según relató, es que estos adultos lleguen al centro terapéutico después de evaluar a sus hijos y reconocer en ellos mismos rasgos similares: dificultad para seguir conversaciones grupales, agotamiento extremo tras la jornada laboral o el uso de auriculares y lentes de sol como estrategias para regular estímulos sensoriales.
Un proceso, no un punto final
La psicóloga remarcó que ante la sospecha de TEA es necesaria una evaluación integral, que incluya entrevistas con el entorno familiar y no se limite a una observación clínica puntual. Sostuvo que el acompañamiento a la familia es tan importante como el trabajo con la persona diagnosticada, ya que comprender cómo procesa la información quien tiene autismo mejora la calidad de vida de todo el grupo.
Por último, Beltrán apuntó a derribar el miedo al diagnóstico: "Lejos de ser algo negativo, es el inicio de un trayecto que permite acceder a apoyos y entender el origen de muchas vivencias", concluyó.




