
De una chacra a un emprendimiento familiar: la historia de LeiJu Artesanías en Viedma
Romina Lovera cuenta cómo un pasatiempo con madera se transformó, junto a su marido e hija, en un proyecto artesanal que resiste un año difícil vendiendo en ferias.
Un proyecto que nació por aburrimiento
Romina Lovera empezó hace más de 20 años a trabajar la madera y el fibrofácil cuando vivía en una chacra. Con el tiempo, lo que era una forma de entretenerse se convirtió en "LeiJu Artesanías", un emprendimiento familiar radicado en Viedma que combina técnicas tradicionales con nuevas herramientas.
El nombre del proyecto surge de la combinación de los nombres de sus hijos, Leila y Julián. Con los años se sumaron su marido, Gustavo Arce, en los trabajos más pesados, y su hija Leila, encargada del diseño de las piezas.
De la caladora del abuelo a la cortadora láser
Según relató Romina, arrancaron con una caladora heredada y con el tiempo fueron sumando maquinaria, hasta poder comprar una cortadora láser para trabajos más finos como letras.
Entre los productos que fabrican se destacan:
Souvenirs
Mesas infantiles
Baúles de juguetes
Cajitas de té
Repisas
Todo se produce en un espacio dentro de su casa, ya que todavía no cuentan con un taller propio. "El sueño es tener un taller propio, pero este año está difícil para todos", afirmó Romina.
Ferias y redes sociales, la principal vidriera
La familia comercializa sus productos a través de ferias, redes sociales (Facebook e Instagram) y el boca en boca. Recientemente incorporaron sublimación, actividad que lidera Leila, y planean en el futuro fusionarla con la línea de artesanías en madera.
Romina remarcó que 2026 es un año complicado para el sector, pero que siguen participando activamente en ferias para sostener el emprendimiento y el ingreso familiar.
Parte del Colectivo de Artesanos
La familia integra el Colectivo de Artesanos de Viedma, con el que participa de ferias organizadas por la agrupación y de otras a las que son invitados. Además, buscan junto a otros artesanos un espacio en la ciudad para desarrollar y exhibir su trabajo.
"Detrás de este emprendimiento hay un sueño y un proyecto que seguimos construyendo: algún día poder tener nuestro propio local", señaló Romina, quien agradeció a los clientes que acompañan el proyecto desde sus inicios.




