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Así funcionan las dársenas que reparten el agua de riego en el Valle de Viedma
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Así funcionan las dársenas que reparten el agua de riego en el Valle de Viedma

Comenzó la temporada de riego del Idevi. Un recorrido por el sistema de seis dársenas y los trabajadores que hace décadas controlan el caudal para que el agua llegue a las chacras.

La temporada de riego del Valle de Viedma arrancó el viernes pasado con la apertura progresiva del sistema del Idevi. El agua avanza de a poco por el Canal Principal, que tiene unos 95 kilómetros desde la Bocatoma, y se distribuye gracias a un conjunto de estructuras clave: las dársenas.

Qué son las dársenas

Son seis puntos de control ubicados a lo largo del canal principal: la Bocatoma y los kilómetros 21, 30, 49, 60 y 83. En cada una se define cuánta agua sigue por el canal, cuánta se retiene y cómo se deriva hacia otros sectores del valle.

Bocatoma: inicio del sistema, con compuertas ya automatizadas desde hace unos dos años.

Km 21: operación manual, permite incluso devolver agua al río en caso de lluvias o temporales.

Km 30, 49, 60 y 83: completan la red de regulación del caudal.

Quiénes están detrás del sistema

Héctor Miranda, de 55 años, trabaja hace una década en la Bocatoma controlando el caudal y el estado del canal. Contó que las viejas compuertas manuales se deterioraron tanto que había que golpearlas para bajarlas, hasta que fueron reemplazadas por mecanismos automáticos.

Juan Aguirre, próximo a cumplir 34 años en el Idevi, coordina los pedidos de agua de los consorcios y se comunica con los darseneros de cada punto para definir cuánto caudal enviar. Según explicó, la apertura de temporada no implica que el agua llegue de golpe a todo el sistema, sino que se va incrementando de forma progresiva tras pruebas previas con caudales pequeños.

Jesús Muñoz, con 43 años de antigüedad, es darsenero en el kilómetro 21. Antes se desempeñó como tomero, recorriendo los canales en moto para abrir y cerrar compuertas según la necesidad de cada sector.

Menos presencia permanente

No todas las dársenas tienen personal fijo: en algunos puntos los trabajadores se trasladan solo cuando hace falta operar. Antes existían viviendas para el personal en distintos sectores, pero varias quedaron abandonadas, lo que hoy dificulta sostener una guardia permanente en todos los puntos.

Los tres trabajadores coinciden en que la producción del valle sigue creciendo y que el sistema, pese a su antigüedad, incorporó mejoras técnicas que permiten hoy resolver tareas que antes eran mucho más difíciles.

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