
Aprender a decir que no: la psicopedagoga Mercedes Querejeta habló sobre poner límites sin culpa
En su columna radial en El Radar, la especialista en inteligencia emocional explicó cómo la acumulación de silencios afecta la salud y dio claves para marcar fronteras personales sin sobreexplicarse.
Una columna sobre los costos de no poner límites
La psicopedagoga y coach ontológica Mercedes Querejeta abordó en su espacio "Aire para sentir", dentro del programa El Radar de Radio Noticias (105.5 MHz), una dificultad emocional frecuente: la incapacidad de decir que no.
Según explicó, la resistencia a poner límites suele estar ligada a mandatos culturales de disponibilidad permanente, al miedo al rechazo y a la culpa. Advirtió que sostener esa conducta tiene consecuencias directas en la salud mental, ya que el cansancio de estar siempre disponible desgasta y puede derivar en reacciones desproporcionadas ante situaciones menores.
Menos explicaciones, más claridad
Uno de los puntos centrales que planteó la especialista es la tendencia a sobreexplicarse al declinar una propuesta. Para Querejeta, dar largas justificaciones debilita la posición de quien busca cuidarse. Recomendó frases breves y directas, como "en esta oportunidad no puedo" o "prefiero no hacerlo", y remarcó que poner un límite no implica agredir ni rechazar al otro, sino cuidar el propio bienestar.
El rol de los límites en la crianza
La columna también abordó cómo aplicar estos conceptos en el ámbito familiar. Frente a consultas sobre el enojo de niños y adolescentes ante las restricciones, Querejeta sostuvo que el límite "es amor porque educa, recorta y evita frustraciones futuras". Señaló además que quienes no logran ponerse límites a sí mismos tienen más dificultades para transmitírselos a sus hijos, y pidió a los adultos sostener la firmeza incluso ante el enojo adolescente, ya que ceder rápido le quita credibilidad al límite establecido.




